Por Héctor Pietrasanta
La política también se mide en los silencios incómodos… y en las correcciones apresuradas.
Hace apenas unas horas, la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón Trujillo, parecía alinearse con el discurso antinepotismo impulsado desde el centro del país. Sus declaraciones fueron interpretadas como una toma de distancia frente a la posibilidad de que Ruth González Silva se convierta en candidata al gobierno de San Luis Potosí en 2027.
Pero vino el temblor interno.
Y vino rápido.
En su publicación más reciente en X, Karen Castrejón corrigió el tono, recompuso el mensaje y volvió a colocar políticamente a Ruth dentro del proyecto verde. No fue una disculpa abierta. En política casi nunca lo son. Fue algo más sofisticado: una operación de contención.
Porque lo que ocurrió exhibió una tensión real dentro de la alianza gobernante. Por un lado, la narrativa ética que impulsa Claudia Sheinbaum Pardo alrededor del combate al nepotismo. Por el otro, la realidad electoral del Partido Verde, que hoy tiene en San Luis Potosí uno de sus bastiones más sólidos y rentables del país.
El problema para el Verde fue que, por unas horas, pareció abandonar a su propia figura más competitiva.
Y eso, en un sistema político construido sobre señales, lealtades y lectura de poder, no pasa inadvertido.
La reacción fue inmediata porque el gallardismo entendió perfectamente el mensaje original: si el PVEM nacional empezaba a comprar el discurso antinepotismo sin matices, el proyecto sucesorio potosino entraba automáticamente en zona de riesgo político.
Por eso la rectificación importa.
No porque cierre el debate —que seguirá creciendo rumbo al 2027— sino porque deja ver dónde está hoy la verdadera prioridad del Verde: preservar su principal enclave de poder estatal aunque eso implique navegar en contradicción con la narrativa nacional.
Y ahí está el fondo de todo esto.
La discusión ya no es jurídica. Ni siquiera moral.
Es una disputa por control político.
Por quién hereda estructura.
Por quién conserva el mando.
Y por quién logra convencer al país de que continuidad no necesariamente significa nepotismo.



